El frío tal vez aprieta el domingo 27 julio de 1947 en Buenos Aires. Pero el calor de la palabra enciende la chispa de Pablo Neruda (Chile), Nicolás Guillén (Cuba), los españoles Rafael Alberti, María Teresa León, Alejandro Casona y Eduardo Blanco Amor, los cuatro exiliados en Argentina, más León Felipe, exiliado en México desde fines de los años 30. Junto a ellos, en el teatro Bambalinas, también lee el argentino José González Carbalho. “Acontecimiento extraordinario”, “la poesía al servicio de la verdad”, “maravillosa conjunción lírica de los más insignes poetas hispano americanos”, se anuncia, unos días antes, en un periódico que ahora despliega esa tonalidad sepia del tiempo transcurrido. No hay más registro que ese aviso, donde se subraya que los poetas elevan sus voces “en homenaje al heroico pueblo español que inició su resistencia el 18 de julio de 1936 y hoy sigue y seguirá resistiendo”. Quizá Felipe leyó uno de los poemas de Ganarás la luz (1943): “Yo soy un vagabundo,/ yo soy más que un vagabundo sin ciudad,/ sin decálogo y sin tribu./ Y mi éxodo es ya viejo./ En mis ropas duerme el polvo de todos los caminos/ y el sudor de muchas agonías”. A 70 años del “Recital de Poesía al Servicio de la Verdad: Por la Paz de Latinoamérica”, entonces organizado por la Federación de Sociedades Gallegas, se recordará mañana esta histórica lectura con otra lectura de poemas, en portugués y español, a cargo de Francisco Gomes, José Pedro Sousa, Antonieta Magalhães y Laura García Borsani,  en la Casa de América Latina de Lisboa.

Isabel Araújo Branco, docente de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nova de Lisboa, cuenta a PáginaI12 que esta lectura –organizada por dos centros de la investigación de la universidad: el Centro de História d’Aquém e d’Além-Mar (CHAM) y el Núcleo de Estudos Ibéricos e Ibero-Americanos (Neila)– se enmarca en un abanico de eventos relacionados con Lisboa 2017, Capital Ibérica e Ibero-Americana de la Cultura. “Al recordar el ‘Recital de Poesía Al Servicio de la Verdad: Por la Paz de Latinoamérica’ deseamos señalar su importancia en la época, el rol de los poetas y escritores involucrados literaria y socialmente y queremos llamar la atención sobre la actualidad de los valores defendidos en el recital original, es decir la paz y la verdad”, plantea Araújo Branco. “Un acto cultural sin precedentes, solidario con los que sufren y luchan”, se lee en el aviso. ¿Qué función tiene hoy la poesía, en un mundo donde la capacidad de escucha y diálogo están seriamente dañados? “Contestar esta cuestión es algo profundamente personal, pero los poetas que participaron en la sesión original creían sin duda que ser humano es ser asimismo ciudadano. Como escritores, tenían la necesidad de intervenir en la sociedad, no solo en la sociedad de su mismo país, sino a nivel internacional. Creían que los contextos sociales, políticos y económicos de cada nación no están aislados, por cierto siguiendo el concepto de las Brigadas Internacionales que hizo que tantos no españoles fueron a luchar y a morir en España por el régimen republicano, la democracia y la paz, contra el fascismo y el militarismo, no solamente en aquel país, sino en el mundo. La respuesta a esta pregunta es personal, pero la actitud de estos poetas es, para nosotros, pertinente y actual, en un mundo donde la cultura, los derechos sociales, la diversidad y la paz están cada día más amenazados. Conmemorar la sesión de 1947 en 2017 es también una forma de afirmar su actualidad y oportunidad en nuestros días”, compara Araújo Branco.

¿Hay todavía testigos vivos de aquella lectura? ¿Se sabe qué leyeron los poetas? ¿Cuánto duró la lectura y cuántas personas fueron aproximadamente al teatro Bambalinas? “Desafortunadamente no nos fue posible obtener esos datos. Una importante colaboradora nuestra, Margarida Silva, hizo una investigación en Buenos Aires en enero, en la que recogió la información disponible en esos momentos en la Casa de Galicia de esa ciudad. Todos los contactos posteriores con instituciones argentinas fueron infructíferos. Existen muy pocas informaciones sobre el evento original y, estando nosotros en la otra orilla del Atlántico, la pesquisa es aún más difícil –confiesa la docente de la Universidad Nova–. Posiblemente el carácter político de la sesión produjo un silenciamiento en la Argentina de la época, cuyo gobierno no quería ‘incomodar’ el régimen español de Franco”. Como no pudieron averiguar cuáles fueron los poemas que se leyeron aquel domingo 27 de julio de 1947, optaron por seleccionar algunos poemas que les parecieron pertinentes, como “Carta abierta a los poetas, pintores, escritores… de la España peregrina” y “A los derechos del hombre” de Rafael Alberti, “Diré algo más sobre mi patria” y “Soy un vagabundo” de León Felipe, “Que despierte el leñador” de Pablo Neruda y “La voz esperanzada” de Nicolás Guillén, entre otros.

Tomado de pagina12.com.ar