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El detective famoso que tiene loca a La Habana, Chan Li Po

Por Felicita Rivero

Si hablamos de detectives famosos en La Habana será inevitable rememorar las aventuras de Mario Conde, el célebre investigador hijo de la pluma de Leonardo Padura. Sin embargo, este no ha sido el único ni el más popular. Otro detective robó muchos años atrás el corazón de sus receptores, volviendo loca a La Habana,  como cantará el trío Matamoros, quienes grabaron el son en homenaje a este personaje en el año 1937. Cierto que los años treinta, ya en el siglo xxi, están muy lejos, pero la memoria no debe ser olvidada. Las tradiciones de un pueblo, su cultura, forman parte de él y lo condicionan. Y así como Mario Conde figura en el imaginario popular, Chan Li Po también lo acompaña.

Puede resultar increíble, como algo de otro mundo, para las nuevas generaciones escuchar que hubo una época sin internet, sin teléfonos inteligentes y hasta sin televisión, y que cuando está última apareció solo se veía en blanco y negro, y era silente. Pero así fue. Así vivieron nuestros padres y abuelos, y vivieron bien. En esa época remota, la radio ocupaba el puesto cimero en los hogares y eran las radionovelas los culebrones del momento. De hecho, las tan apreciadas telenovelas que nos trasmiten a diario por la televisión tienen su antecedente en estas otras, que a su vez nacieron del folletín del siglo xix. Genealogía interesante, pero cierta: folletín, radionovela y telenovelas son todas harina de un mismo costal, que perviven por la fascinación del público por el género.

Aunque ya el folletín ha quedado olvidado, y solo se le asocia a las novelitas de amor barata, la radionovela persiste desde la conocida emisora Radio Progreso. Allí hay más de un espacio para este género que tan importante fue en aquella época de tecnología incipiente. ¿Pero al final quién es Chan Li Po?

«Espela poquito», diría este detective ante la impaciencia de sus víctimas, que reclamaban de él una pronta resolución del caso. Nacido de la pluma de Félix B. Caignet, padre también de la famosísima novela El derecho de nacer, Chan Li Po encarna a un paciente, sagaz y decidido investigador, con la capacidad de resolver todos los crímenes que otros policías no podían. Descrito a la imagen de un héroe novelesco, no es el enjuto o pequeño chino que todos imaginan, sino un hombre con «una figura alta, gallarda, y simpática, de ojos pequeños y escrutadores que revelan una mezcla de bondad y decisión, de tenacidad tranquila, que parece estar por encima de todas las flaquezas». Entre sus herramientas más importantes para la pesquisa detectivesca contaba con una gran paciencia. Debo confesar que cuando era una adolescente tuvo la oportunidad de escuchar algunos de sus episodios radiales en el espacio Aventuras que se transmitía alrededor de las siete de la noche. Privilegio otorgado por la costumbre de mi madre de laborar en la casa con la radio encendida.

Sin embargo, los inicios del personaje fueron en una emisora santiaguera, CMKD, aunque no pasó mucho tiempo para que se emitiera a nivel nacional, CMCK. Tal había sido su éxito.  A las ocho de la noche la familia se congregaba alrededor del aparato para poder escuchar los avatares de este detective en su lucha contra el crimen, quien además incursionó en el cine sonoro, convirtiéndose en el primer largometraje de ficción cubano. La película se basa en uno de los episodios radiados y comparten el mismo nombre La serpiente roja, que fue estrenada en la capital el 19 de julio de 1937, convirtiéndose enseguida en un éxito de taquilla. De una factura sencilla y con muchos desaciertos en su concepción argumental, al decir de los conocedores, no deja de ser el primer intento de llevar la ficción al cine. Lamentablemente poco se conserva de esta cinta en la Cinemateca de Cuba.

No es casualidad  tampoco que el personaje tenga ascendencia asiática, herencia que pasó a ser la tercera más significativa en la cultura cubana, acompañada, claro está, con la española y la africana. La llegada de los chinos a Cuba se registra a partir de la segunda mitad del siglo xix. Tan importante fue su impronta en la sociedad que todavía hoy existe un barrio chino en La Habana.  El gallego, la mulata y el negrito ya no serán los únicos arquetipos dominantes. El chino también tendrá su lugar.

Se puede afirmar que Caignet, nos regaló más allá de la serie un buen divertimento. Aparte de robar el corazón de todos los cubanos, otros méritos destacan: Chan Li Po es el primer personaje en la historia de la radio cubana que trasciende por su notable reconocimiento, además en la serie aparece la figura del narrador omnisciente (que todo lo sabe y todo lo ve) como guía de la trama. Esto hace de su escritor uno de los más importantes del género, quien se convirtiera en el padre de la telenovela, y en un crítico de su época, que, aprovechando la emoción popular, intentó sembrar algo de moral en sus oyentes: «En Chan Li Po combatí la marihuana; en Ángeles de la calle protesté por la niñez desvalida, y en El derecho de nacer, contra la discriminación». Porque para eso es la cultura también, para despertar conciencia y poner sobre la mesa los conflictos que afectan a la sociedad, sus habitantes y al mundo en general. Chan Li Po combate con fino humor el crimen y la virulencia de las malas costumbres. Ojalá y pronto nos vuelvan a sorprender con la retrasmisión de la serie, hay muchos jóvenes por enamorar de este género.

 

 

 

 

 

 

 

 

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