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1895-1898 LA “PRENSA AMARILLA” EEUU LA ESTRENÓ EN CUBA

Portada del JOURNAL en la que se ofrecen 50.000$ de premio a quien localice al autor de la catástrofe

La guerra de Cuba que más tarde desembocó en la guerra hispano-americana, no fue sólo una confrontación entre un viejo imperio en decadencia, España, y uno nuevo y floreciente, Estados Unidos. Fue un momento decisivo en la historia, ya que a partir de este momento, las guerras se tornaron más sangrientas y especialmente violentas.

La guerra hispano-americana fue una guerra por intereses económicos y también, la primera en la que los corresponsales adquirieron un valor inimaginable. Los periodistas no solo informaban del conflicto, sino que muchas veces actuaban de exploradores o espías.

Surgió durante esta guerra la prensa amarilla, que no dudaba en mentir, exagerar o alterar la verdad.

BREVE HISTORIA DE LA GUERRA
Los intereses estadounidenses en Cuba se remontaban a varias décadas antes, pero fue en 1890 cuando las tarifas aduaneras provocaron un primer enfrentamiento con España. Estados Unidos tenía importantes inversiones en Cuba que ascendían a unos 50 millones de dólares y amenazó con boicotear el azúcar cubano, principal fuente de ingresos, lo que habría supuesto el desastre económico de la Isla. Finalmente en1891 España y Estados Unidos firmaron un tratado de reciprocidad aduanera que dos años más tarde fue rechazado por Estados Unidos. Esto provocó la desmesurada caída del precio del azúcar y el abandono de las cosechas. El clima era idóneo para un enfrentamiento.

La guerra empezó mal para los revolucionarios cubanos que en poco tiempo muchos de sus líderes perdieron la vida. En el bando español, Weyler sustituyó en el poder a Martínez Campos. Sus estrategias le valieron una merecida fama de crueldad. Finalmente Weyler fue sustituido por Ramón Blanco.

Estados Unidos, sin motivo aparente, quiso intervenir en la guerra mandando su acorazado de segunda clase Maine al puerto de La Habana sin previo aviso, lo que era contrario a las prácticas diplomáticas de la época. Este viaje era más bien una maniobra intimidatoria y de provocación hacia España que se mantenía firme en el rechazo de la propuesta de compra realizada por los Estados Unidos de Cuba y Puerto Rico.

Tres semanas después, a las 21:40 horas del día 15 de febrero de 1898, una explosión hizo que el acorazado Maine saltara por los aires. Murieron 254 hombres y dos oficiales. Es curioso que el resto de la tripulación estuviera en un baile dado en su honor por las autoridades españolas.

La comisión estadounidense determinó que la explosión había sido provocada y externa, y la comisión española aseguró que fue debida a causas internas, ya que si hubiese sido una mina, como pretendían los norteamericanos, se hubiese visto una columna de agua en el puerto.

Tras un siglo de mentiras se sabe ya que la explosión del acorazado fue fortuita y no provocada por los españoles, como se hizo creer a los estadounidenses para que apoyasen la guerra que se iba a producir. El gobierno estadounidense rompió toda relación diplomática con España y así se declaró oficialmente la guerra hispano-norteamericana.

El 1º de mayo España es derrotada en la batalla de Cavite y toda su flota de oriente desaparece, dejando Filipinas indefensa para la conquista estadounidense. La flota española era tan antigua como la de Estados Unidos, pero los blindajes estadounidenses eran más gruesos y la flota española, mucho peor mantenida, no podía enfrentarse a ellos.

Los norteamericanos desembarcaron en Daiquirí y tomaron Siboney. Su avance hacia Santiago de Cuba comenzó el 24 de junio. El 3 de julio de 1898 tras la batalla de Santiago de Cuba, concluyó definitivamente el Imperio español.

El 10 de diciembre, el Tratado de París estableció unas condiciones vergonzosas para España, pero indiscutibles: Estados Unidos tomó posesión de las propiedades españolas en las Antillas, las Filipinas y la isla de Guam.

La pérdida de las últimas colonias españolas provocó una profunda reflexión sobre la naturaleza de España, una crisis de conciencia tanto en el ámbito intelectual como político y social. España se encontraba en crisis pero no solo económica, sino ideológica.

EL PERIODISMO ANTES Y DURANTE LA GUERRA

El fenómeno de la prensa amarilla nació en Estados Unidos donde el gusto por el escándalo llega a nuestros días. Al frente del nacimiento de la presa amarilla hay que colocar a dos personajes peculiares: Joseph Pulitzer y William Randolph Hearts.

Pulitzer nació en Hungría y su vocación era ser soldado, pero fue rechazado por los ejércitos austro-húngaro, francés e inglés. Cuando estalló la guerra civil en Estados Unidos quiso alistarse en el ejército de la Unión pero fue rechazado. En San Luis fue el propietario de un periódico local que le hizo ganar bastante dinero y, en 1883, compró el New York World convirtiéndolo en un año en un periódico de éxito por sus titulares escandalosos y sus dibujos. Pero pronto le llegó la competencia con Hearts.

Hearts era hijo único de un senador y muy dado a meterse en problemas. Fue expulsado de la Universidad de Harvard. Intentó que su padre le permitiera dirigir un periódico de San Francisco que el Senador había comprado para apoyar su carrera política. Durante un año trabajó en el World de Pulitzer y, a su vuelta a California, convirtió el San Francisco Examiner en el periódico de más tirada de la ciudad a base de sus escandalosos titulares. En 1895 compró el New York Journal con la idea de competir con Pulitzer. Ambos se enzarzaron en una carrera de titulares escandalosos y noticias falsas.

La técnica de Hearts era la de comprar a los periodistas de Pulitzer. Entre estos figuraba un dibujante que publicaba los domingos una tira de comics llamada «El Chico Amarillo». Hearts logró llevarlo al Journal. Pulitzer reaccionó contratando otro dibujante que continuó haciendo la tira de «El Chico Amarillo”. Ahora había un comic de este personaje en cada uno de los periódicos. Por eso, para definir ese tipo de prensa, el entonces serio y sesudo periódico The New York Press, les denominó “prensa amarilla”, apelativo con el que hoy es conocida la prensa sensacionalista.

Hearts y Pulitzer pusieron sus periódicos a disposición de la campaña para la intervención en Cuba. Y como en Cuba faltaban los escándalos, era necesario crearlos. La segunda insurrección cubana en 1895 fue el pretexto para ello.

La mayoría de los corresponsales en Cuba enviaban reportes falsos. Pronto los lectores de los Estados Unidos supieron de fantásticas batallas que nunca habían sucedido.

Sólo algunos corresponsales estuvieron de verdad en el campo de batalla y generalmente apoyando a los rebeldes como espías, mensajeros o contrabandistas. Algunos fueron detenidos por las autoridades españolas. De éstos, la mayoría fueron expulsados de Cuba y otros, detenidos.

Como anécdotas curiosas que reflejan esta desinformación hay que citar dos ejemplos:

1)  El New York Journal  titulaba así: “¿ES NUESTRA BANDERA UN ESCUDO PARA MUJERES?” seguido por epígrafes: “Indignas prácticas de oficiales españoles a bordo de buques americanos. Distinguida Señorita desnudada y cacheada por brutales españoles bajo nuestra bandera a bordo del Ollivette”, un artículo en el que el periodista Richard Davis describía con todo lujo de detalles cómo varios policías españoles desnudaban y cacheaban, a bordo del Ollivette, a una cubana sospechosa de colaborar con los rebeldes. El escándalo en Estados Unidos fue enorme. Sin embargo, pronto la historia se reveló cómo era. La propia señorita Arango desmintió la historia a su llegada a Nueva York: no fue desnudada por ningún oficial español. Sólo había sido cacheada por las matronas de la policía sin cometer sobre ella ningún acto de violencia.

2) Días más tarde, el 16 de agosto de 1897, el New York Journal publicaba la noticia de que una bella cubana, Evangelina Cisneros, había sido condenada a 20 años por haberse resistido a tener relaciones sexuales con el jefe de la guarnición española en la Isla de Pinos. Miles de mujeres enviaron cartas a la Reina Regente de España solicitando la liberación de la «joven mártir cubana». El escándalo se avivó cuando el 8 de octubre el Journal de Hearts publica que Evangelina se había evadido de la Isla y que se encontraba de viaje hacia Nueva York. También publicó que la evasión había sido organizada por los corresponsales del Journal. Pero eso sí, “muy vigilada”.

La sociedad estadounidense se creía todas estas mentiras que la prensa les facilitaba y el libro “Facts and Fakes about Cuba” de George Rea, donde se desvelaba toda esta manipulación, pasó desapercibido.

Otro ejemplo de esta manipulación consciente de la prensa fue la respuesta dada por Hearts a su dibujante Remigton que en un telegrama desde La Habana le decía: “Todo está en calma. No hay problemas. No habrá guerra. Quiero volver”. La respuesta de Hearts fue: “Por favor, permanezca allí. Usted suministre los dibujos, que yo pondré la guerra”.

Y así fue. Seis días antes de la explosión del Maine, la prensa norteamericana publicó una carta confidencial del embajador español en Washington dirigida al ministro español Canalejas. En esta carta se acusaba al Presidente Mac Kinley de débil y populachero y de querer contentar a los halcones de su partido. Los ánimos en los Estados Unidos se encresparon y muchos pidieron la intervención en Cuba.

«Habrá un día de estos en Cuba, una explosión que nos arreglará muchas cosas» escribía  Henry Cabot Lodge (entonces líder republicano del Senado, NdE) a un embajador americano el 5 de enero de 1898. Sus palabras fueron proféticas. Veinte días más tarde zarpaba el Maine hacia La Habana y tres semanas después explotaba. Comenzaba así la guerra hispano-americana y con ella la guerra de titulares.

La voladura del Maine sirvió de pretexto a la prensa amarilla para atizar el fuego antiespañol y llamar a la guerra. El mismo día de la voladura del Maine, el capitán Sigsbee solicitaba que se calmara a la prensa hasta que se hiciera una investigación de lo sucedido.

Sin embargo, al día siguiente, el Journal de Hearts publica un devastador titular: «EL MAINE PARTIDO EN DOS EN LA HABANA POR UN INFERNAL ARTEFACTO DEL ENEMIGO”. La historia de este titular es curiosa. Nada más saber Hearts la explosión del Maine, llamó al director del Journal preguntándole cómo tenía preparada la primera página. El director contestó que iban a destacarse otras noticias. La respuesta de Hearts fue clara: «no hay ninguna otra gran noticia. Publica lo del Maine a toda plana. ¡Esto significa guerra!»

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