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Eduardo Chibás: Las ideas, un arma de combate

http://cubarte.cult.cu/periodico/opinion/eduardo-chibas-las-ideas-un-arma-de-combate/25887.html#

Fecha: 2014-08-26  Fuente: CUBARTE

Desde los estamentos estudiantiles universitarios en Cuba han surgido, en distintas épocas y momentos, hombres-símbolos capaces de esclarecer y enfrentar situaciones y procesos de inconmensurable resonancia para la estabilidad como nación de un pueblo en su devenir histórico.

Uno de esos jóvenes es Eduardo Chibás Ribas, nacido en Santiago de Cuba el 26 de agosto de 1907, en el seno de una familia de sólida posición económica engarzada con firmes tradiciones patrióticas. Desde temprana edad, y en la aulas universitarias habaneras, se vislumbra aquel que emergerá, definitivamente, en la década de los años cuarenta del pasado siglo como el dirigente de profundo arraigo popular que aunará junto a los postulados de independencia económica, libertad política y justicia social a amplios sectores de la pequeña burguesía y asalariados para convertirse en la figura más importante y controvertida de la primera mitad del siglo XX cubano.

Fue aquella coyuntura en que el populismo, como dinámica ideológica y movilizadora, protagonizó una etapa relevante en la evolución entre sociedad nacional y la economía dependiente.

La feroz contienda contra las dictaduras que regenteaban la primera república va a constituir en Chibás un acicate generador de una conciencia ciudadana cada vez más radical que aceran sus diversas forma de decir y actuar al visualizar, paulatinamente, cómo las transformaciones vendrán no solo con el cambio de poder presidencial sino su óptica se proyecta hacia objetivos transformadores, esencial, los factores sociales y económicos.

Son los momentos forjadores donde firma documentos, la cárcel conoce de su presencia, el exilio lo acoge con su rigor, pero también con su vigorosa carga de lucha. Cuando acosado por los esbirros de Machado (1925-1933) marcha al exilio, funda en Nueva York —junto al periodista Enrique de la Osa—, el periódico Libertad, el cual constituye el órgano oficial de la recién creada Unión Cívica de Exiliados Cubanos. Entra clandestinamente en Cuba en 1930 para unirse a la llamada Insurrección de los Cuarteles, que se inicia con un rotundo fracaso. No obstante, hasta agosto de 1931, organiza y participa en diversas “tánganas”, se involucra en la confección de bombas, y pronto  es sorprendido y apresado en el Palacio de los Torcedores, donde se imprimía el periódico Alma Mater. En el presidio de Isla de Pinos permanece casi un año.

De nuevo el exilio. Regresa a Cuba tras el derrumbe del “machadato”. En octubre de 1933 comienza a trasmitir por la emisora La Voz de las Antillas un programa desde el cual contribuye a esclarecer la situación imperante, a profundizar en la conciencia política y crear estados de opinión como el derecho del pueblo cubano a su propia determinación y a la afirmación de su soberanía.

Es indiscutible que Eduardo Chibás va perfilando su indiscutible facultad de comunicador; y no solo eso, pues analiza, promueve denuncias, genera concepciones que formen conciencia ciudadana. Desde entonces reafirma su forma directa y dinámica en la divulgación de sus ideas. Poco a poco la radio sería su medio fundamental de comunicación con el pueblo.

Semanas después, en la Asamblea General Estudiantil efectuada en el hospital “Calixto García” resuenan verticales sus palabras: “Las grandes revoluciones solo avanzan taladrando montañas de intereses, ignorancias y miserias. Montañas plagadas de mediocridad e infamias que sepultan en su seno a los luchadores de avanzada que van abriendo surcos por el que desfilan los pueblos”. Ya presiente Chibás la ingente lucha que se avecina y como siempre las masas populares estarán presentes en su accionar ético.

Eduardo ChibásPronto iniciará en la revista Bohemia una serie de artículos donde precisa, aclara y define como “La revolución significa renovación integral para sentar las bases de la nueva Cuba.” Esta concepción ideológica unida a las de Nación y Pueblo, fueron la piedra angular que llevará hasta las últimas consecuencias y serán el fiel reflejo del discurso con el que pondrá fin a su vida: “¡El último aldabonazo!”

La utilización de los medios de comunicación masiva, tanto radial como escritos, constituyen su genuina forma de trasmitir las ideas generadoras de la posibilidad de una nueva realidad ajena al fangal republicano. Miembro de la Asamblea Constituyente en 1940, su voz vibra en defensa de los intereses de la nación cubana. Aprobada la Constitución se realizan elecciones generales por un período de cuatro años. Fulgencio Batista resulta “electo” para dicho cuatrienio (1940-1944). A Chibás el pueblo lo elige Representante a la Cámara y desde esa nueva tribuna combate, polemiza, se agiganta en el fárrago de aquella coyuntura donde la llamada “bolsa negra” hasta el “bonche” apoyado por elementos de la esfera oficial, cobran la vida del insigne revolucionario y profesor de la Universidad de La Habana, Ramiro Valdés.

Hacia 1944 la revista Bohemia lo destaca entre sus más cercanos colaboradores. El periódico El Crisol publica sus discursos dominicales pronunciados en la CMQ, sita —en un principio—, en Monte y Prado y luego, en 1948, en el edificio Radiocentro de 23 y L, en El Vedado capitalino. Recordemos que no solo es un comunicador, un comentarista, sino también un analista de gran popularidad.

Hasta entonces había pertenecido al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), fundado en 1934 y al cual ingresa en 1938, que al parecer asumiría los ideales fundacionales de aquel otro forjado por José Martí en el concepto de una República con todos y para el bien de todos.

En las elecciones generales de 1944 el doctor Ramón Grau San Martín es electo presidente y Chibás promovido al cargo de Senador. Este será un nuevo campo de batalla y actuará según afirmaría: “de acuerdo con la razón, la justicia y la verdad.”

Su actividad se multiplica. Ya no solo en el Senado, sino se prolonga en sus discursos,  artículos y ensayos en diarios y revistas. Sus opiniones y concepciones ideo-políticas van cobrando mayor fuerza cuando ataca al gobierno de Grau por su corrupción administrativa, por su dejar hacer al gansterismo, por obviar el trasiego de drogas, la prostitución…

Vertical es su enfrentamiento al status gubernamental. El Partido Revolucionario Cubano (A) no es, en sus esencias, aquel Partido proclamado por Martí. Promueve con enfática fuerza una frase: “Urge ya en estos tiempos de política de mostrador poner de moda la vergüenza y fuera de moda la desvergüenza”. Pensamiento martiano que estremece aún hoy por su actualidad.

De aquel lodazal imperante promueve la creación de un nuevo partido: el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos), creado en mayo de 1947, que enfrentará desde sus filas el oportunismo y la traición a los principios éticos. Pronto comenzarán las pugnas internas del Partido Ortodoxo. Pero es que sin Chibás no hay partido y él se mantiene firme en la decisión de no pactos sin ideología programática recogidas en el ya aprobado Programa Doctrinal de esa organización.

En el vórtice de las contradicciones Chibás mantiene incólume su frase: “Vergüenza contra dinero”, y la siempre presente: “Más vale el honor sin vida que la vida sin honor.” Frases, entre otras, que estarán en su imaginario personal de forma permanente hasta su “último aldabonazo.”

Próximas las elecciones de 1948, sin una estructura electoral realmente constituida, sin una maquinaria política que le responda, solo junto al apoyo popular, Chibás no logra vencer en la elecciones que con el BAGA y el apoyo gubernamental logra ascender a la presidencia el doctor Carlos Prío Socarrás. No obstante, el no triunfo “chibasista” es considerado por todos como una victoria moral dado el gran número de votos alcanzados.

El nuevo presidente mantuvo los derroteros de su antecesor: fue in crescendo el robo al erario, el auge del gansterismo, así como la desaparición de la Causa 82, acusatoria de los fraudes del “grausato”; sin poder obviar los asesinatos de numerosos dirigentes obreros y campesinos. La República cubana vive momentos crepusculares. Pero Chibás no desmaya en su inequívoca posición ética que propugna también la independencia económica, libertad política y la justicia social del pueblo cubano. Defiende con ahínco y decoro la realidad que vive el país tanto en la tribuna pública, en sus discursos, así como en sus publicaciones en órganos de prensa. La revistaBohemia recoge algunos de ellos: “¡A la cárcel con los ladrones del erario!”, “¡Vende patrias y ladrones!” y “Teoría y práctica de un gobierno ortodoxo.”

El cerco sobre Chibás se acrecienta. Se ha convertido el enemigo número uno de la dignidad ciudadana. Así en carta del político Orestes Ferrara al periodista Alonso Pujol se define el camino que se ha de seguir: solo había una solución, o se le domestica o se le elimina. Se optó por cerrar el cerco y eliminarlo atacando su dignidad personal.

Tildado de loco, pero al decir de un periodista de la época: “tal vez sea un loco en medio de la denigrante situación que vive el país, pero es loco que piensa, que razona y dice verdades incuestionables.” Chibás siempre respondía que prefería ser un loco con vergüenza que un ladrón desvergonzado.

El desenlace de esta situación está a punto de producirse. Se le acosa hasta dentro de su propio partido. El 5 de agosto de 1951 se produce su último discurso. Sereno, ya ha tomado su inquebrantable decisión. Ante los micrófonos de la CMQ, en su espacio dominical, hace un último llamado al pueblo de Cuba que sería su testamento político: “El último aldabonazo”. Este documento póstumo es la culminación de toda una trayectoria de abnegado enfrentamiento por preservar los valores de la nación cubana.

De la alta moral del pueblo estaba convencido por sus virtudes demostradas en siglos de enfrentamientos en los siglos XIX y XX. Sin embargo, en su último discurso no solo acusa los desmanes de sus gobernantes sino también puntualiza la dignidad del pueblo y como dada la posición geográfica de la Isla mayor de las Antillas, la riqueza del suelo tiene reservado un destino trascendente en la historia de las Américas. ¡Cuánta visión en su proyección histórica tuvo Eduardo Chibás!

La solución a aquella república la avizoraba Chibás en la conjunción de los anteriores factores con un equipo gobernante capaz de enrumbar la nación cubana al status que le corresponde en la esfera nacional e internacional. Esa era la línea del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos) por una independencia política y económica sin pactos ni componentes de ningún tipo. Conmovedora fue su despedida. No admite comentarios: “¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es mi último aldabonazo!”

Este último aldabonazo tuvo múltiples oídos receptivos. Fue enseñanza y ejemplo. Por ello ha perdurado en la conciencia popular. Con clara visión de futuro su amigo Leonardo Fernández Sánchez diría en una ocasión: “No busquen entre los muertos al que vive: Chibás vive en el corazón del pueblo”.

Bibliografía:

Elena Alavez: La Ortodoxia en el ideario americano. Editorial Ciencias Sociales, 2002.

—Elena Alavez: Eduardo Chibás: clarinada fecunda. (Cronología analítica de la obra y vida del máximo dirigente del Partido Ortodoxo). Editorial de Ciencias Sociales, 2010.

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